Quizá es porque el presidente lee sólo las cabezas de las notas periodísticas o apenas escucha algo por radio o televisión, Calderón se adelanta a las pruebas para afirmar que la muerte del talentoso músico y bailarín ha sido por sobredosis de droga. Así quisiera entenderlo la nación cristiana, para satanizar la evolución cultural de las últimas décadas y declarar por enésima ocasión que son incompatibles la generación moderna y Dios.
Cierto que hay una incompatibilidad pero ésta cultural: entre la cultura heredera de la moral occidental que se regodea en exaltar el delito de pedofilia -sin resolver las contradicciones de la moralidad canónica, orientadas a la sistemática represión del placer- y que aclama el nombre de un Dios espiritual para defender la pureza carnal. Otra, la posmoderna que recrea la experiencia personal liberando la pauta del "así es y debe ser" en que se refugian quienes seguros en sus plazas y confort ya se sienten bien.
Hubo un san Miguel, combatiente de Satanás, que en el neocristianismo de nuestros gobernantes ya no necesita invocación. A ellos les basta nombrar el mal -la droga, la acreencia de Dios- para hacer que se exorcise la problemática social. A más discurso, más eficacia en la acción-eso creen.
Mal ejemplo del presidente Calderón para aludir a la pérdida actual del mundo pop. Por su frase espontánea dicha en su falso aire juvenil, su descuido le acarrea impopularidad. A fin de cuentas, a Michael Jackson le debemos innovación, y al presidente la acentuación de la brecha cultural entre confesiones, culturas y moral. ¿México plural o Viva Cristo Rey?
Saturday, June 27, 2009
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